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Hacer las compras en Nueva Zelanda

compras

Ya en Nueva Zelanda, los dólares que trajimos desde casa se van súper rápido entonces, hay que ahorrar. Las opciones para comprar alimentos en Nueva Zelanda no son tantas, la despensa de la esquina o el quioskito de la vuelta o los tan preciados “chinos” por sus bajos precios, no existen. Si no fuiste hasta el súper, perdiste!

Las principales cadenas en Nueva Zelanda son New World, Countdown y Pack´n Save, haciendo click sobre el nombre podés visitar la página de cada una de ellas y chequear cuál te queda más cerca.

El New World está presente en la mayoría de las ciudades y pueblitos, en este sentido es el que tiene más facilidad de acceso, pero sus precios suelen ser más caros.

new world

Countdown es un poco más económico pero no está en todas las ciudades y generalmente sus locales están en los barrios de las afueras y no en el centro.

Countdown

Pack´n Save es el bueno, bonito, barato, aquí encontrarás todo lo que precisas a los mejores precios. A su vez, en esta cadena las frutas y verduras están siempre a muy buen precio en comparación con los otros. Pero … es más difícil encontrar sus sucursales.

pack and save

En los pueblos más chicos y principalmente en la Isla Sur encontrarán 4 Squares y Fresh Choice que manejan los precios de New World, allí podrás comprar todo lo que precises, sólo que no hallarás variedad de marcas y precios.

Sin embargo si de vegetales se trata Nueva Zelanda no brinda muchas opciones. La mejor alternativa es organizarse y visitar las ferias que generalmente se realizan los fines de semana, si bien hay que levantarse temprano para obtener los mejores productos la relación precio-calidad realmente vale la pena. Acá te dejo los sitios de los principales mercados y ferias de Wellington y Auckland (haciendo click sobre el nombre de la ciudad te dirige a la página), si estas en alguna ciudad más pequeña lo mejor es preguntar a lugareños que te van a brindar la información exacta.

Consejos a la hora de hacer las compras y precios:

* Aprovechá los savers (ofertas), generalmente son descuentos de entre 1-3 dólares que se hacen algunos días de la semana. Si encontrás algunos productos en los que el descuento sea realmente bueno comprá dos o tres porque por ahí el producto no vuelve a estar en oferta hasta dentro de un par de semanas.

* Las marcas Pams y Budget son las marcas económicas pero la calidad es buena, no dudes en comprarlas.

* Llevate tu bolsa, en algunos súper las cobran.

Algunos precios aproximados dependiendo del lugar de la compra :

Fideos 500grs 1.20 nzd – Arroz 1.5 Kg 2.60 nzd – Tomate de lata 0.90 nzd – Pan lactal 1 nzd  – Carne picada Kg 12 nzd – Carne para milanesa Kg 12 nzd – Pollo pechuga Kg 11 nzd – Pollo pata Kg 6 nzd – Leche 2L 3.70 nzd –  Aceite Lt 6 nzd – Harina Kg 1-1.50 nzd – Huevos docena 5 nzd – Galletitas paquete 2-4 nzd  – Café 200grs 3-4 nzd – Te 100 saquitos 8 nzd – Manteca 500grs 3 nzd – Mermelada 300grs 2 nzd- Papa Kg 1-2 nzd – Cebolla Kg 1-2nzd – Zanahoria Kg 1-2 nzd – Brocoli unidad 1-2 nzd – Morrón unidad 1 nzd – Banana Kg 2-4 nzd – Manzana Kg 1-2 nzd – Chocolate Cadbury 200 grs 3 nzd – Cerveza pack 6 latitas 9 nzd – Vino 12-15 nzd – Papitas fritas 2 nzd. Estos son Precios 2015, pero como imaginarán en Nueva Zelanda no hay prácticamente inflación. La lista representaría un presupuesto de 100 nzd aproximadamente (comprando una de las opciones de pollo y una de las de carne roja), es decir 65-70 usd, teniendo en cuenta que incluye cosas que duran más de una semana como (aceite, manteca, té, mermelada, arroz) y que incluye vino, papitas fritas, chocolate ( que son cosas de las que uno podrías prescindir).

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Mercados. Primera parte.

En un centro de detención cerca del aeropuerto, con el ruido de las turbinas de fondo, Samba, de Senegal, dice: “Enserio? Contame!”

Y Jonás, del Congo, con entusiasmo empieza a relatar su historia de amor: “En España, trabajábamos juntos en los tomates. Una mañana hubo una gran redada, corrí al pueblo para salvarme, corrí como un loco, y de repente una puerta se abre y una mano me agarra…”

Samba: “era ella?”

Jonás: “era ella…”

Por la noche, después de ver Samba (hacé click aquí para verla), la película donde aparece este diálogo, en el cual Samba y Jonás hablaban de sus vidas en Francia como inmigrantes ilegales, me desveló una idea que viene a mí a menudo: cuántas historias hay detrás de cada objeto, de cada persona…cuáles serían las historias detrás de los tomates que esa misma mañana había comprado yo en el mercado.

Excedida de cafés, una cadena de pensamientos se empezó a armar en mi mente y una cierta fijación emergió entorno a mi mañana en el mercado.

Nunca antes me había puesto a pensar en el placer que sentía al visitar los mercados de cada ciudad. La alegría de los colores, el camino pausado de los visitantes buscando los mejores precios y productos, los diferentes modos de acomodar la mercadería para cautivar la atención de los compradores, los olores penetrantes. Intenté repasar los mercados visitados, sus características, sus especificidades.

Cuánta personas reunidas en el mismo espacio y tiempo por un mismo motivo: intercambiar. Cuánta gente esa mañana, mientras preparaba algo caliente para tomar, pensó: hoy hay mercado. Cuántas familias se organizaron la noche anterior para su jornada de trabajo fuerte al día siguiente. Cuántos productos embalándose para ser transportados.

Y allí en el mercado el juego silencioso de los compradores, buscando, comparando. La selección minuciosa, la respiración acompasada del comprador de al lado que intenta cazar primero las mejores piezas. El ritmo de la gente recorriendo los pasillos, sin prisa, sin sobresaltos. Y el sin fin de intríngulis entre feriantes, proveedores, organizadores, municipales…

Mercado Atenas

Cuán lejos quedaba la tierra de la cual habían salido esas frutas y verduras? Qué trabajadores las habían cultivado? Cuáles eran sus historias de amor? Cuantos dueños habían tenido las prendas que se exponían en los puestos? Por cuántos países habían viajado? Dónde iríamos cada uno de nosotros después de nuestra visita al mercado? Cuáles las penas que arrastrábamos?

Ya eran como las 4 y tanto de la mañana y el mundo se me aparecía demasiado inabarcable, esos momentos de la noche dónde a uno le entra la desesperación de la finitud, por suerte después llega el sueño que todo lo barre por lo menos hasta el otro día, cuando la rueda vuelve a girar.

Esa mañana mientras calentaba el agua para tomar algo caliente, decidí comenzar una lista no exhaustiva de los mercados que conocí, sin orden ni sistematizidad, como el aquelarre de los mercados, mis recuerdos desalineados me llevaron a Roma, quizá porque el comercio fue la actividad central en la antigua Roma, quién sabe…

Recorrí con mi mente el interminable mercado de Porta Portese, su ropa usada de un euro, sus antigüedades y sus reliquias, los cuadros y esculturas de mármol, la multitud de inmigrantes buscando abrigo económico. Repasé los colores de las frutas y verduras de Campo di Fiori, entre edificios de otras épocas y fuentes de piedra. Allí mismo, donde hacía ya muchos años tenían lugar las ejecuciones públicas, donde la sangre ha sido derramada, ahora se levantaba un mercadillo donde los romanos llenaban sus neceseres.

Campo de Fiori

Me fui a Buenos Aires, pleno San Telmo, volví a sentir la suavidad de los guantes de cuero viejo y la mezcla de horror y ternura al ver los bebes de plástico sin ropa en las vidrieras, las lámparas de pequeños cristales formando un abanico de colores cuando la luz de la bombilla se chocaba con ellos, los discos clásicos del rock nacional, el olor a tabaco y café, los puestitos de antigüedades de latas que me trasladaban a mi infancia de yo-yo, trompos y perinolas.

San Telmo

Volví a Atenas, entre ruinas y calles zigzagueantes, entre plazas de cemento y músicos a la gorra importados de Europa del Este. Recapitulé las salida con urgencia del mercado de pescados por el olor inaguantable a tripas embebidas en mar. El aroma a ramas de canela que nos sacó del asco. Las aceitunas de todos los verdes, marrones y negros, de todos los tamaños y precios.

Grecia negocio de especias

Las cerezas rojo profundo que se deshacían en nuestras bocas, mientras los vendedores de carne acomodaban sus cortes cual piezas de museo. La vieja de los pistachos. La gente yendo y viniendo.

Grecia mercado

Crucé el globo hasta China, me perdí entre sapos y tortugas que me hicieron entender que mi vida es una entre tantas muy distintas. Las flores de te, de distintos tamaños y colores, su capacidad de transformarse después de entrar en contacto con el agua hirviendo y volverse otras, más grandes, más etéreas. La gente con sus carros eligiendo cuál gallina va a ser la próxima en encontrar su muerte, el ritual de selección. La calle húmeda y el cielo gris. Nosotros volveríamos a nuestro hostel en el barrio viejo y en miles de casas empezaría a hacer burbujas el agua de las ollas para preparar la cena.

China mercado

Mercados China

Recordé el mercado apostado en el frente del Templo Confucio, en Suzhou, todo estaba ubicado en el piso, había pequeños objetos antiguos, monedas, vajilla y una atmósfera enrarecida, tal vez, porque había pocas mujeres en el lugar y los hombres reunidos alrededor de las mercancías los asocié, de manera simplista e infantil, a la mafia china, tal vez, porque este mercado tenía pocos colores, y no había allí mucha gente. Probablemente esta era causa de mis percepciones, el escenario incompatible y la rápida relación que establezco entre mercado, gentío, vida, vibración, acogida, me hacían sentir este lugar como un sitio peligroso y mustio.

Mercado Confucio

Me dí cuenta que todavía me quedaban muchos mercados por rememorar, con una sonrisa en la cara, pensé: la próxima!