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Un paseo por los esteros

“El atardecer es seis y cuarto”, me dijo Tati, desde el final de la galería con la puerta entreabierta. Yo estaba del otro lado del pasillo, tirada al sol con mi cuaderno en la puerta de mi habitación. El olor a vainilla inundaba todavía el lugar. Las guainas, como les decía ella, limpiaban todos los días a partir de las 10 de la mañana y el rancho parecía recién inaugurado hasta la hora de la cena. Nosotras habíamos llegado después del mediodía, cansadas por el viaje, con más ganas de quedarnos que de salir a ver la puesta del sol. Habíamos organizado el viaje con mi mamá, con mucha anticipación, era nuestro paseo de reencuentro, no queríamos nada librado al azar.

atardecer

Los esteros del Iberá están en la provincia de Corrientes (Argentina) a unos 354 km de la ciudad de Corrientes capital. Este humedal de 25.000 km² constituyen la “Reserva Natural Provincial del Iberá”, el mismo es un conjunto de lagunas y embalsados que posee una fauna muy diversa, entre las que se destacan yacarés, carpinchos, ciervos de los pantanos y más de 350 especies de aves.

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Colonia Carlos Pellegrini es la localidad más cercana con alrededor de 1000 habitantes, unas cuantas manzanas rodeadas por calles de tierra, unas pocas despensas y un bar, una plaza central y un largo camino de tierra colorada que lleva hasta la reserva y el Centro de interpretación.

La gente tiene la cara curtida por el sol, un sol fuerte que la mayor parte del año obliga a todos a meterse en los ranchos a la hora de la siesta.

Planchada bajo el sol también está la laguna Iberá, con los yacarés y los carpinchos tirados sobre los bañados, un paisaje congelado y silencioso, interrumpido de a ratos por el grito de los chajás, como si de repente el audio y la imagen no coincidieran del todo.

yacaré

carpinchos

Chajá

yacaré

La vida vuelve al ruedo unas horas antes de que baje el sol. Los visitantes salen a tentar la suerte en busca de las especies del lugar. Y la suerte, aquí, siempre es benévola. Los yacarés esperan, ahí nomás, en sus veredas como invitando a tomar un mate. Los carpinchos, al costado miran con indiferencia fingida, como vecinas celosas y las diferentes especies de pájaros bailan alrededor en un vuelo refinado que no se puede ignorar.

El sol comienza a despedirse, se está acabando la fiesta. Los juncos y las flores del aguapé se duplican en el agua. Las lanchas van regresando, pero antes de llegar apagan sus motores para contemplar en silencio el cielo rojizo.

El despliegue colectivo de unos patos irrumpe el paisaje y todos volvemos del ensueño de ese momento supremo que, por suerte, se repite cada día.

patos

aguapé

Ya de vuelta al caserío, de vuelta el camino de tierra roja, el puente de tablones flojos que hacen las veces de vigía anunciando a ambos lados de la laguna cuando alguien se acerca.

A la mañana siguiente el canto de los gallos anuncia el nuevo comienzo. Hoy se sale a caminar. Por la selva en galería, en las alturas, se escucha el follaje ronronear. Son los monos aulladores disputándose el territorio mientras desayunan unos frutos de ñangapirí. Como una bailarina, de pies pequeños, pasa una corzuela intentando no hacerse oír, pero unos de los guías la ve, y ahí quedamos todos como atontados con su desfilar.

monos

En este remanso, lejos del ruido, pasan los días con calma.

Y qué hacen los fines de semana? No tienen hospital? Y si alguien tiene una urgencia? Dónde se puede comprar? … Estas son las preguntas de los que llegamos con la vorágine de la vida de cemento impregnada en la piel. La vida se hace lugar aquí, así, sin demasiadas cosas materiales.

Nosotras habíamos llegado a las dos de la tarde. El colectivo tardó alrededor de diez horas, era un servicio coche-cama con desayuno y cena (550 pesos en Sept/15 Flechabus). Cuando llegamos a la terminal de Mercedes estaba amaneciendo, faltaban un par de horas para que llegara nuestro traslado a Colonia Carlos Pellegrini. Preparamos unos mates y nos pusimos a jugar con los perros de la terminal.

terminalEstos lugares, me dan generalmente una sensación de tristeza y peligro. Las terminales, en general, tienen mucho de pasajero, de fugaz, de perecedero. Seguramente esa necesidad, común a todos, de permanencia en esta vida, de eternidad, hacen que lo efímero se nos aparezca cuanto menos incómodo. Con esto se conjuga una idea construida de pequeña: el barrio de la terminal de ómnibus de mi ciudad está rodeado de prostíbulos, casas de juego clandestino, aguantaderos, pensiones económicas y más. El desamparo, la falta de opciones se conectaron en mi imaginario con el peligro y la desdicha.

Con el tiempo y los viajes, descubrí que no todas las terminales son iguales, no todas son grises. La terminal de Mercedes era pequeñita y con poca gente. Mientras preparábamos el mate, apareció Daniel, el conductor que nos llevaría a nuestro destino (los traslados de Mercedes a la colonia cuestan alrededor de 250 pesos por persona Oct/15), se presentó y después de charlar un rato se fue a conversar con gente de la terminal… rápidamente pude percibir un aire hospitalario en el lugar y todas mis asociaciones se disiparon.

Los mates, la espera y partimos para Colonia Carlos Pellegrini. Tres largas horas de ripio y llegamos.

Cuando empecé a hacer la reserva del viaje unos meses antes, intenté comprar sólo el alojamiento, pero Tati, la dueña de la posada, me ofreció un paquete de alojamiento, comidas y excursiones. Acostumbrada a viajar sin reservas le comenté a mi mamá, quien sería mi compañera de viaje, que no me convencía ir con todo tan armado. Ella, que ya conocía el lugar, me dijo que le parecía lo mejor, porque tampoco era que hubiese muchas opciones.

Cuando llegamos, entendí bien de qué se trataba todo.

Viajar sin el “paquete” se puede obviamente, como siempre, sólo se trata de algo de tiempo, organización e ingenio.

Con respecto al alojamiento hay muchas posadas (pueden chequear aquí: alojamientos en Iberá), yo me alojé en posada Rancho Iberá y es muy recomendable, también está el camping que es muy lindo. Si uno viaja sin mucha reserva, tal vez lo mejor sea comprar víveres en Mercedes o alguna ciudad antes de llegar. Para las excursiones, varias se pueden realizar por cuenta propia caminando, aunque el avistaje de la mayor cantidad de especies se consigue dentro de la laguna, para ello se puede contratar una excursión en lancha o alquilar un kayak en el camping. Hay, también, varias excursiones a caballo por un palmar cercano o en Camba Trapo, estas se pueden contratar una vez en el lugar o chequear actividades en Iberá.

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Información útil:

http://www.acampante.com/ficha-localidad/colonia-carlos-pellegrini/corrientes/

http://www.ibera.gov.ar/

http://www.corrientes.com.ar/esteros-ibera-fauna.htm

https://www.facebook.com/guiasdelibera

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Los días en Takaka…

Fui a Takaka por un presentimiento. Estaba buscando un poco más de tranquilidad, un poco más de verde y cielo. Mi estadía en Wellington me había dado mucho de esto, más amigos y tardes de café, pero todo tiene un ciclo y yo había terminado el mio en esa capital.

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No sabía nada del lugar, sólo busqué instintivamente opciones de woofing allí. La primer respuesta no fue la que deseaba, ya tenían gente para las fechas que yo buscaba. Sin darme por vencida, revisé otras opciones y una semana antes de viajar reiteré el pedido, con éxito esta vez.

Hacer woofing es una opción muy recomendable, si tus tiempos son flexibles y no querés gastar dinero en alojamiento (y muchas veces comidas). Woofing consiste en intercambiar algunas horas de trabajo, pueden varias entre 2 o 5 dependiendo lo que obtengas a cambio, por alojamiento y en ocasiones también comida. Para hacer woofing lo más sencillo es registrarse en alguna página, yo uso Helpx, armar un usuario y contactar a través de allí a los hosts. Sin embargo, si no tenés dinero para pagar la membresía también podés contactar Backpackers por mail, o ir al lugar que te interesa y consultar si hay familias que ofrecen woofing (esto se puede hacer en los backpackers o en la oficina de turismo). La experiencia en Backpackers es bien distinta que con familias, principalmente por la cantidad de horas de trabajo y por el tipo de relación que se establece con las personas que hospedan… En los Backpackers el vínculo es generalmente más impersonal pero se trabajan menos horas, con las familias uno realmente puede sentir que está compartiendo el modo de vida local, pero es más común que las horas de trabajo estén menos delimitadas y uno termine trabajando varias horas. En fin, hay según los gustos y las necesidades.

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Los días en Takaka, entonces, fueron haciendo woofing, en un hostel muy chiquito y familiar. Allí había varias personas viviendo permanente como Richard que trabajaba  en un negocio donde hacían excursiones para ir a pescar salmón y después ahumarlo, Rob que estaba haciendo la temporada del prunning de kiwi y el gran grupo de chicos de las islas Solomon y Vanuatu, que venían haciendo la temporada hacía algunos años, con una visa especial que los habitantes de estas islas tienen para trabajar en Nueva Zelanda. Después como todo hostel estaban los de paso, que salían o se preparaban para entrar en algún sendero, pasaban de visita y traían nuevas anécdotas al hogar.

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Takaka está en Golden Bay, al noroeste de la isla sur en Nueva Zelanda. Es el punto de partida para muchos que hacen las caminatas por el Parque Abel Tasman, pero también es una ciudad mágica y tranquila, llena de actividades al aire libre y con una comunidad muy cálida que siempre te devuelve una sonrisa de bienvenida cuando te ve pasar. La mayoría de los habitantes son trabajadores en sus propias granjas o artesanos. Hay aquí una cultura muy fuerte de preservación del medio ambiente y un manejo sustentable de la economía.

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Muchos dicen que es un rincón hippie en el sur de Nueva Zelanda. Takaka es esto y mucho más. Rodeada de bellezas naturales, esta pequeña ciudad de ritmo alegre y tranquilo, ofrece cobijo a todo aquel que tenga ganas de disfrutar y relajarse.

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Además de los paisajes increíbles, Takaka es un cofre de actividades de todo tipo: caminatas colectivas, música en vivo, yoga, muestras artísticas, ferias orgánicas, de productos artesanales, ropa usada, artesanías y quién sabe cuantas más que no llegué a descubrir.

Cerca de la ciudad hay varias playas que se pueden visitar o a pie o en bicicleta. Hacia el este, están Rototai, Phoara y Tata Beach, para el oeste Patons Rock Beach. Más allá obviamente la tierra continúa pero ya se hace necesario un auto. Las playas son amplias y desiertas, algunas con piedras otras con arenas doradas, algunas con aguas verde esmeralda, otras de celestes profundos. Además de las playas se pueden visitar Rawhiti Caves, Te Waikoropupu Springs y un laberinto de piedras gigantes repleto de muñequitos. A su vez este es el punto de partida para visitar el Parque Nacional Abel Tasman o emprender alguno de los senderos de la zona (Heaphy TrackKahurangi National Park).

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Para llegar a los puntos más distantes, si uno no tiene auto se puede llegar a dedo, es rápido, efectivo, seguro y económico. Me crucé más mujeres que hombres haciendo dedo solas y todas coincidieron en que no era nada peligroso. Sus consejos fueron claros: salir con tiempo, saber el recorrido, no hacer dedo cuando oscurece, no subir al auto si uno no se siente seguro, tomar apunte de la patente y mandársela a algún conocido que esté atento a la espera de nuestro mensaje a la llegada.

Si no tenían auto y con esto se convencieron, pueden visitar Farewell Spit que es una lengua de arena que se mete en el mar, por la que uno puede caminar y cruzar de lado a lado.

12019122_10204917543638848_1862791673_oO también, un poquitito más allá, a unos veinte minutos de camino de ripio está Wharariki Beach, una playa increíble con enormes rocas que forman túneles sobre el mar. Un lugar hermoso para ver el atardecer donde se pueden ver lobos marinos cuando la marea está baja (chequear marea en Wharariki)
12018665_10204917541518795_1753561796_oAquí, en este pequeño pueblo, conocí a Henri y Jhono, dos personas que me convidaron sus ganas de vivir, casi sin querer, tal vez sin darse cuenta. Hacía cinco años y con más de 70 se aventuraron al cambio de ciudad, al desafío de reconstruir un hostel y hacer de eso su medio de vida. Todos los días volvían a empezar, desde las 6:30 am preparaban el desayuno para sus huéspedes, cambiaban las sábanas, ordenaban la morada y por si esto fuera poco, refaccionaban su propia casa, de a poco, despacito…

A media mañana, tomábamos un té en los sillones junto a la ventana y todos los viernes nos reuníamos en una cena a la canasta, donde se intercambiaban recetas, historias y costumbres entre los que estuvieran en el hostel en ese momento. Parecía natural, pero atrás de esta reunión multicultural, estaba ellos dos manipulando los hilos para que todos nos sintiéramos cómodos y en casa.

En pocos días se irían a Australia, a recorrer en camioneta una parte del país. Cuando volví de visita, ya estaban en viaje, supe que también decidieron ir a las Islas Salomón a visitar a la troup.

Cuándo escucho gente preguntar: Y, te parece? A esta altura? Me acuerdo de ellos, de su fortaleza y coraje, y pienso, Sí! mejor ahora, mañana puede ser tarde!

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*Alojamiento en Takaka:

Barefoot Backpackers: en Commercial St, un lugar muy lindo y cálido.

Annies Nirvana: A la vuelta de la estación de servicio.

Kiwiana: Cerca de Barefoot alejándose del centro, cierra en invierno.

*Hacer las compras:

Hay un Fresh Choice en la entrada, frente al I-site y una dietética que vende muchísimos productos orgánicos a dos cuadras del supermercado.

*Dónde comer:

Dangerous Kitchen: Está en el centro, en Commercial St. a dos cuadras del I-site.

The Wholemeal cafe: En la misma cuadra que el anterior, antes era un cine.

*Bares

Roots Bar: Ubicado frente a la estación de servicio, a una cuadra del I-site.

Mussel Inn: Más lejos, como a 10km venden una cerveza artesanal muy rica y siempre tienen los mejores recitales de la zona.

*Dormir Gratis:

Abajo del puente que está antes de llegar a Pupu Springs, al lado del río se puede pasar la noche.

*Cómo llegar:

En combi desde Nelson con golden bay coachlines.

En auto.

A dedo.

Estambul, amor a primera vista

Describir con una palabra la sensación que experimentamos cuando conocimos Estambul, es más que difícil. Fue una experiencia multicolor, profunda, punzante, abarcadora. Desde el primer momento allí estábamos, extasiados. Si quisiéramos compartir nuestra experiencia deberíamos decir: No pierdas el tiempo! Visitala! porque contarles exactamente como es les quitaría la posibilidad de vivirlo en carne propia,  porque esta es de esas ciudades para sorprenderse de primera mano, para desnudar sin intermediarios, con la propia mirada.

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Creemos que la dificultad de ponerle palabras al sentimiento que tuvimos en nuestra primera cita con la ciudad tiene que ver con la energía que encierra este pedacito de mundo. Una vez, cuando le comenté a mi maestra de yoga que mi experiencia a la hora de practicar yoga era distinta dentro del salón de práctica respecto de cuando estaba en mi casa, sin importar que allí hubiese mucha gente o nadie, ella me explicó que mis percepciones tenían que ver con la energía acumulada en el lugar, con las prácticas ya realizadas, con su historia, con lo allí sucedido, con la vida de ese espacio. Y algo de esto se aplica a Estambul. Lo que uno experimenta al arribo es la energía arrasadora allí acumulada por miles de siglos, porque esta ciudad constituyó el centro del mundo repetidas veces y fue el núcleo de distintas civilizaciones, la madre de diferentes creencias. Allí se concentró la vida política y religiosa del los imperios latino, romano, bizantino y otomano. La historia de este lugar, su vida, todo lo allí sucedido, penetra en cada uno de nuestros poros, embriagándonos, haciéndonos sentir el brío de las cosas únicas.

El primer día, fue amor a primera vista, llegamos temprano y viajamos en subte desde el aeropuerto hasta la ciudad. Todo era fascinante, los edificios, la delicada mixtura entre oriente y occidente, las miradas agudas, las galerías de arte, los negocios de antigüedades, los bares, todo.

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Rápidamente ubicamos el hostel y dejamos las mochilas, lo poco que vimos en esas cuadras de camino al alojamiento nos gustó tanto que decidimos no hacer ninguna pausa, estaba empezando la tarde y nosotros salimos disparados como bengalas para aprovechar la luz. Era tanta la emoción, que no queríamos dormir con tal de estar allí más tiempo, y esto era loable porque Estambul es una de esas ciudades que no duermen. Sin embargo, el cansancio de caminarla, infinitamente, nos rindió, no queríamos pero teníamos que descansar, para poder disfrutarla.

A la segunda mañana, decidimos organizar un poco el paseo, para aprovechar el tiempo, que nunca es suficiente a la hora de conocer este pedacito de mundo. El hostel (Neverland) era hermoso, cálido, revolucionario, daban ganas de quedarse más pero la ciudad nos pedía a gritos que saliéramos a caminar.

Por dónde empezar? Con qué orden? Les diríamos que para esta ciudad no hay orden ni criterios, sólo caminar, dejarse llevar por el ruido y los aromas, y perderse por ahí.

Perdernos por ahí es algo que nos sucede a menudo, más a menudo de lo normal. Así, descubrimos lugares que no están marcados en los mapas, huequitos del planeta reservados para curiosos. Estambul es un lugar tan especial para esto, podríamos decir que es una búsqueda del tesoro a gran escala.

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Nuestros recuerdos, como los días en Estambul, están desorientados y desordenados en nuestras mentes, por lo que cualquier intento de sistematización sería en vano. Recordamos las luces de la ciudad, su música, su ritmo. Una sensación gratificante de la temperatura del lugar. Ni frío ni calor, el viento y la humedad acomodados perfectamente a nuestro deseo, como si fuesen variables que definimos a gusto. Nuestra memoria se amarran usualmente a los sentidos: una reminiscencia de olores y sabores, aroma a curry, a comino, a canela, a sisha de manzana… un arcoiris de fragancias y gustos, una mezcla dulce, picante y perspicaz que nos enamoraba cada día nuevamente, como si fuese el principio otra vez. Una remembranza de sonidos. Una melodía que nos despertaba a las 4 am, nos desvelaba a las 7, nos sorprendía a mediodía y en la vuelta al hostel por la tarde y que ya esperábamos con ansias por la noche perdidos en la ciudad, era la convocatoria de los fieles de Alá la oración obligatoria, que se oye cinco veces al día en cada remoto rincón del país.

bazar

Cuando volvimos a viajar con la mente y con las ganas. Intentábamos entre anécdotas, volver a cruzar el Bósforo en diferentes horarios para disfrutar los distintos momentos del sol sobre las mezquitas, las noches sobre el puente con los pescadores iluminados por las luces de neón de los bares. Volver a jugar con las gaviotas en nuestras fotos, volver a charlar con la gente que pasaba.

El bósforo

Los primeros días caminamos mucho, visitamos diferentes barrios y dejamos para el final los edificios históricos porque generalmente estaban repletos de gente. En las diferentes pasadas revisábamos cuál era el horario más oportuno, hasta descubrir que Estambul es gente, gente y más gente, en todos lados, a toda hora. Habiéndonos hecho amigos de esta idea, porque aunque parezca increíble, el gentío lleva un ritmo enérgico y agradable que no cansa, decidimos ir haciendo según las ganas.

vecinos

La segunda o tercer tarde, caminamos por atrás de la mezquita azul, un barrio residencial donde están la mayoría de las embajadas, cada calle desembocaba en otra más bonita y así caminando y caminando sin mapa ni dirección llegamos a un barrio muy cálido, donde la calle era una prolongación sin alteraciones de las casas y la gente permanecía en las veredas, jugando juegos de mesa o tomando un té como en el living de sus casas. Allí decidimos cenar, no sabíamos dónde estábamos y la vuelta seguro sería lo suficientemente larga como para hacernos llegar a medianoche. La comida, como todos los típicos platos turcos, estuvo deliciosa. En la sobremesa empezamos a chequear la vuelta con el dueño del hostal-restaurant y rápidamente se acercaron varios vecinos que nos ayudaron a encontrar el camino. Estábamos lejos pero la noche estaba estrellada y la vuelta se presentaba como el plan perfecto.

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Las mañanas y las tardes se sucedieron muy rápidamente, a la misma velocidad que desaparecían los baklava cada noche junto al té.

Fuimos visitando los lugares de a poco para no empacharnos de belleza, entre tes a toda hora y gatos por todos lados. 

gatos

Pasamos varias noches perdidos en Istiklal Cadessi, vagando por bares amuchados en laberínticos edificios. Estruendo, luz y multitudes, el tranvía pisándonos los talones, artistas callejeros y mucho más.

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La calle Istiklal es la imagen más moderna y europea de la ciudad, el contraste perfecto respecto de Sulthanameth, el barrio donde se encuentran la mayoría de las mezquitas y se aglutinan la población más aferrada al islam.

La única ciudad capital bicontinental del mundo pide a gritos se descubierta, una y otra vez, por los siglos de los siglos.

Estambul la calle

Qué hacer en la ciudad:

* Paseo por el Bósforo: El crucero por el Bósforo es un paseo de un par de horas que realmente vale la pena, ya que permite ver la ciudad con un poco de perspectiva, así como el costado más oriental de la misma que tal vez no está tan cerca del centro neurálgico de la ciudad.

* Visita a las islas Príncipes: Si bien este paseo demanda un día y no está en los planes de muchos, representa una buena opción para hacer una pausa. El bullicio y gentío de Estambul son fascinantes pero a veces, hacer una pausa y recargar energía es necesario, para ello las islas de los príncipes son ideales. Actualmente utilizadas como casas de fines de semana, en su época solieron ser el lugar donde los príncipes con condenas eran exiliados. A las islas se llega en el ferry público en alrededor de una hora y media de viaje. Una vez en las islas se pueden recorrer caminando, en bicicleta o en carruajes tirados a caballo, los autos no están permitidos.

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* Mezquita azul: Paseo gratuito. Esta mezquita es reconocida por sus azulejos azules y una de las más importante de la ciudad. Ver: english.istanbul.gov.tr

* Aya Sofía: Actualmente convertida en museo, Aya Sofía fue una iglesia y posteriormente una mezquita. En su interior se puede disfrutar de una arquitectura asombrosa y de increíbles mosaicos bizantinos. Aquí está el sitio oficial para chequear horarios y precio de la entrada ayasofyamuzesi.gov.tr

* Palacio Topkapi: El Palacio Topkapi exige tiempo y paciencia. Siempre repleto de gente, es un sitio que permite percibir la organización de la vida islámica de las capas más altas de la sociedad. Si uno tiene la oportunidad es importante leer previamente un poco sobre el sitio y sus diferentes partes. Ver: topkapisarayi.gov.tr

* Gran Bazar y el Bazar de las Especias: El gran bazar es un lugar para recorrer pero no para comprar. Organizado más para el turismo que para los locales, es un buen sitio para percibir las dinámicas de los comerciantes, disfrutar de los colores y los aromas, sin embargo si se trata de hacer compras, detrás del gran bazar para el lado de la universidad hay otro mercado, no tan pintoresco pero mucho más económico. Ver: kapalicarsi.com.tr

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 * Baños turcos: Si bien no disfrutamos de esta experiencia muchos nos dijeron que valía la pena. Después de las largas caminatas representa una buena opción para descansar el cuerpo. Aquí algunos de los más conocidos: www.suleymaniyehamami.com.tr y www.cemberlitashamami.com.

* Torre Galata: Ahí nomás del puente nos ofrece una hermosa vista de la ciudad.

Qué comer:

* Kebab, te y baklavas.

Para organizar tu viaje:

* Guía de Estam

Las vicisitudes de compartir la morada. Alojamiento en Nueva Zelanda y mandados, Parte 2

Si ya conseguiste alojamiento (si todavía estas buscando lee Conseguir alojamiento en Nueva Zelanda), lo que sigue es salir a hacer los mandados. Y sí, mal que nos pese, si queremos ahorrar un poco nos conviene mandadear y cocinar. Aquí te dejo un link para que te organices a la hora de Hacer las compras en Nueva Zelanda y a continuación, la continuación de nuestras experiencias compartiendo casa!

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Acto dos. Casa dos.

Mount Victoria

Mount Victoria mi vecindario de bienvenida aunque esta era mi segunda casa.

La primera impresión cuando conocí a Locati fue: hay algo en su mirada que me hace sentir perdida, algo en sus manos que me dan cierta tristeza. Pero las condiciones eran buenas y pensé que, tal vez, era un juicio apresurado. Unos meses después confirmé una vez más que las primeras impresiones cuentan, porque justamente lo que determinó mi huida fue sentirme perdida con sus cambios de humor, sus ironías y el pesar que generaba en mí su desidia, su melancolía.

Después de la puerta, la escalera que subía a mi habitación, un pasillo zigzagueante y al final la cocina. Me gustaba la luz que entraba por la ventana, la que dejaban pasar las casas del final de la colina de enfrente. Siempre busco la luz, me gustaba sentarme al calor natural que generaba el sol a través del vidrio y pasar ahí el rato. Entre la mesa y la mesada no había mucho espacio, para estar realmente cómodos, cuando éramos más de dos, debíamos armar un rompecabezas con las sillas, ya que las mismas solo admitían una combinación posible. Sobre la mesada, la pava eléctrica y la tostadora y algunas migas olvidadas del desayuno.

Pero…un momento…¿Dónde está la tostadora? Cuando las cosas habitan siempre el mismo lugar y un día deciden mudarse, de manera inminente uno registra su falta y parece que está desordenado o demasiado ordenado, en fin, diferente. Busqué en una cocina que era lo suficientemente chica como para encontrar todo en no más de cinco minutos. En la mesada: no. En la mesa: no. En el armario: no. Sobre la heladera: no. ¿Dónde está la tostadora?

Me pareció raro, estaba segura de haberla visto esa misma mañana en su lugar. Hice una segunda repasada visual, porque tal vez había descuidado algún rincón y ante la negativa, decidí bajar a preguntarle a Locati el paradero de la tostadora.

Tirado en la alfombra, de costado, sosteniéndose la cabeza con una mano, estaba Locati. Me miró desde abajo y me saludó tranquilamente, como era su costumbre. Al instante, como resultado de un rápido registro panorámico, vi la tostadora, junto a él, también en el piso. Que raro, pensé. -Buscaba la tostadora- le dije, tratando de desentrañar por qué la tostadora estaba en el piso de su habitación. Tal vez se había roto, se me ocurrió. -Ah, sí, la tengo yo, la traje acá porque me quería fumar un cigarrillo y no encontré el encendedor, pero ya la subo- me dijo tranquilamente, como era su costumbre.

Subí la escalera, todavía pensando en la relación de los hecho que me describió como tan normales, quiso fumar, no encontró el encendedor, entonces agarró la tostadora y la llevó a su pieza para prender sus cigarros… después de repasar dos o tres veces la idea, todavía me resultaba de una rareza extraordinaria prender un cigarrillo con la tostadora, pero así era él.

Final del acto dos

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Si todavía no la viste, te podés mirar Una casa de locos (hacé click sobre el nombre), una película divertida que aborda este tema…

Las muñecas rusas, lo que viene después de una casa de locos.

Esta es la segunda película de la trilogía de Cédric Klapisch, la secuela de Una casa de locos. El mismo grupo de personas que compartieron el departamento en Barcelona, crecen y se enfrentan a nuevos interrogantes, a nuevos desafíos…

Debo confesar que para mí, esta película propone una visión del devenir de la vida bastante estandarizada y burguesa, uno es joven y alocado, después crece, se casa, se establece y después…

después viene la última de la trilogía: Nueva vida en Nueva York (Casse-tête chinois).

Los invito a hacer sus propias apreciaciones!

Aquí pueden ver el trailer de Las muñecas rusas (Les poupées russes)

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Título original Les poupées russes/ Año 2005/ Duración125 min./ País Francia/ Director Cédric Klapisch / Guión Cédric Klapisch/ Música Loïc Dury & Laurent Levesque/ Fotografía Dominique Colin/ Reparto Romain Duris, Audrey Tautou, Cécile de France, Kelly Reilly, Kevin Bishop,Evguenya Obraztsova, Irene Montala, Lucy Gordon, Gary Love, Aïssa Maiga,Olivier Saladin, Martine Demaret, Pierre Cassignard, Cristina Brondo, Federico D’Anna, Barnaby Metschurat, Christian Pagh/ Productora Coproducción Francia-GB; IFC Films / IFC First Take / Ce Qui Me Meut / StudioCanal / France 2 Cinéma / Lunar Films / Canal +/ Género Comedia. Drama. Romance | Amistad. Comedia dramática. Secuela/ Web oficial http://www.marsdistribution.com/site/poupeesrusses/

Conseguir alojamiento en Nueva Zelanda

Llegar a Nueva Zelanda con la Working Holiday es raro, principalmente por la mezcla de sentimientos: el miedo, la felicidad, las ansias, la curiosidad, la expectativa y los nervios se combinan en una mixtura única.

En ese mar de sensaciones uno debe procurarse un techo para dormir. Esto se puede hacer de antemano, reservando algunas noches en un hostel o alquilando una habitación en una casa compartida, obviamente esta segunda opción es la más económica.

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Si como la mayoría decidieron llegar a Auckland y quedarse allí unos días para hacer los primeros trámites (cuenta de banco, número de ird y chip para el celular) los hostels más conocidos son el Base Auckland (hagan click en el nombre y los deriva a la página) o YHA AUCKLAND, asimismo en cualquier página de búsqueda de alojamiento (acá les dejo dos BOOKING o HOSTELWORD) pueden chequear y conseguir algo un poco más barato.

Si decidieron irse a Wellington y empezar allí con los trámites, una vez más pueden alojarse en el YHA WELLINGTON o BASE WELLINGTON, o chequear el LODGE IN THE CITY y el TRECK GLOBAL que son opciones más económicas. Los precios de una cama en una habitación compartida van de 20 a 35 dólares neozelandeses.

Casa Compartida

A su vez, si te querés ir anticipando podés ir viendo una habitación en una casa compartida las cuales van de 100 a 250 aproximadamente, dependiendo de la ciudad, del barrio y de las características de la casa. Si querés buscar la mejor opción es TRADEME dentro de la categoría FLATMATES WANTED ( hacé click sobre el nombre y te lleva a la página), otra opción es meterte en las páginas de Facebook Flatmate Wanted de las distintas ciudades (FLATMATE WANTED WELLINGTON, FLATMATE WANTED AUCKLAND, etc.). Las ventajas de alquilar una habitación son el precio y la comodidad obviamente, sin embargo, las desventajas son que la mayoría no están amobladas ( es decir, no incluyen la cama, la cual se puede conseguir en Salvation Army por 60-100 dólares) y para entrar siempre piden un depósito bastante alto que se recupera cuando uno deja la pieza avisando con una anticipación pactada.

La casa

A su vez, en todas las ciudades hay pensiones u hoteles donde te podés quedar por estadías prolongadas, en los cuales las condiciones son un poco más flexibles y las habitaciones incluyen mobiliario, si andás por Wellington podés chequear el HOTEL ST.GEORGE.

Si elegiste irte directamente al campo a juntar frutas o a trabajar en un tambo, los empleadores generalmente te ofrecen alojamiento o te cobran muy poco por la acomodación.

Por último, si de ninguna forma querés pagar por el alojamiento podés intercambiar trabajo por alojamiento en hostel o granjas, para chequear esta opción visita HELPX y podrás ver las ofertas que hay, si efectivamente te decidís por esta alternativa debes pagar una membresía por un año de alrededor de 30USD.

Recordá que todas las páginas mencionadas tienen un link vinculado al que podes acceder haciendo click sobre la palabra.

Cualquier duda escribinos!

Una casa de locos (L´auberge espagnole)

Esta película narra un poco los vericuetos de irse a vivir a otro lugar, de acostumbrarse a hablar en otro idioma, de compartir la casa con desconocidos y de como uno va construyendo, paso a paso, momentos inolvidables… es la primera de una trilogía del director Cédric Klapisch, aquí les dejo el trailer a ver si los entusiasma:

Una casa de locos (L’auberge espagnole), está en francés pero se entiende, no la encontré online así que hay que descargarla o alquilarla… y si les gusta y quieren seguir adelante: Las muñecas rusas es su continuación.

una casa de locos

Título original L’auberge espagnole (The Spanish Apartment)/ Año 2002/ Duración120 min./ País Francia/ Director Cédric Klapisch/ Guión Cédric Klapisch/ Música Loïk Dury (AKA Kouz 1)/ Fotografía Dominique Colin/ Reparto Romain Duris, Judith Godrèche, Audrey Tautou, Cristina Brondo, Cécile de France,Barnaby Metschurat, Kevin Bishop, Kelly Reilly, Paulina Gálvez, Iddo Goldberg,Christian Pagh, Xavier de Guillebon, Wladimir Yordanoff/ Productora Coproducción Francia-España; Ce Qui Me Meut / Mate Production / Castelao Productions/ Género Comedia. Drama. Romance | Comedia dramática. Amistad/ Web oficialhttp://www.marsfilms.com/auberge