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Estómago, lecciones de cocina nro.3

Por qué la gente piensa que el corazón está vinculado al amor?

Las teorías son varias y ninguna es certera, muchos estudios intentan determinar cual es la parte exacta del cuerpo relacionada con el amor, pero al representar este sentimiento una complejidad y abstracción intrínseca, aún hoy en día no hay respuestas definitivas.

La idea del corazón como fuente de amor esta asociada al concepto de chakras como centros de la «energía vital universal», de los cuales el que se encuentra a la altura del corazón se manifiesta, según se afirma, en forma de amor y compasión. Los antiguos, entre ellos Aristóteles, creían que el corazón era el contenedor de todas las pasiones, y por ello lo asociaban al amor. A su vez, varias culturas americanas se comían el corazón de otros humanos o animales porque creían que allí se concentraba la fuente de la vida y el amor. Sin embargo, como verán, no hay ninguna conexión lógica entre el corazón y el amor, sólo historias y creencias edificadas a lo largo de los años.

Tal vez, deberíamos empezar a pensar que el amor es algo que no tiene anclaje en el cuerpo humano, algo que constituye una fuerza sin existencia material.

Igualmente, si jugáramos a elegir cuál es la parte del cuerpo vinculada al amor, yo eligiría el estómago. Porque todo lo vinculado a la comida se me representa en conexión con el amor, porque cuando me enamoro me duele la panza, porque las comidas son ricas cuando se hacen con amor y porque cocinar, es un arte que exige amor y pasión.

Y así sucede en esta película brasilera, que justamente me gustó mucho porque está centrada en la cocina, la comida y el amor. Ya lo veremos a Raimundo Nonato, conquistador de estómagos, enamorándose y enamorando, inentando sobrevivir a través de la cocina.

estómago (2)

Ver Estómago

Título original Estômago/ Año 2007/ Duración 100 min./ País Brasil/ Director Marcos Jorge/ Guión Fabrizio Donvito, Cláudia da Natividade, Marcos Jorge, Lusa Silvestre/ Música Giovanni Venosta/ Fotografía Toca Seabra/ RepartoJoão Miguel, Fabiula Nascimento, Babu Santana, Carlo Briani, Zeca Cenovicz,Paulo Miklos, Jean Pierre Noher, Andrea Fumagalli/ ProductoraCoproducción Brasil-Italia; Zencrane Filmes / Indiana Production Company/ Género Comedia. Drama | Comedia negra. Cocina. Drama carcelario

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Alas para volar

En estos días estuve recordando esos viajes por Brasil, de hace mucho, de hace poco. Entonces la música brasilera me acompañó toda la semana y este disco siempre vuelve, vuelve a llenarme el alma de sonrisas, a darme alas para volar…

Hacé click para escucharlos Tom Jobim, Vinicius de Moraes, Toquinho e Miucha Ao Vivo na Itália

vinicius.touqiño.miucha.jobin

Saudade da Bahía

“Pobre de quem acredita
na glória e no dinheiro para ser feliz”

(Pobre del que cree en la gloria y el dinero para ser feliz) 

Salvador de Bahía es música, colores, arte y alegría.

Antes de empezar a leer hacé click aquí para escuchar Saudade de Bahía un tema de Dorival Caymmi, bahiano de nacimiento, donde nos cuenta su saudade tiene de Bahía, interpretada por Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa y María Bethania.

Pelourinho

Atahualpa, mi mamá, nos invitó a mi y a mi hermana a Salvador de Bahía. Yo acepté contenta, ella me preguntó que prefería y yo le dije que como era un regalo, aceptaría el obsequio tal como ella lo decidiera.

Mi mamá y yo tenemos dos formas muy diferentes de viajar. A mi, me gusta viajar barato, a ella cómodo. A mi me gusta caminar todo el día, a ella le gusta descansar, dice que como trabaja mucho durante el año, cuando se toma unos días libres prefiere no hacer nada. A mi me gusta viajar mucho tiempo, vivir la vida como de vacaciones, a mi mamá le gusta irse no más de quince días, si no, deja mucho solos a sus animalitos, Pepa la perra pelada, Cleopatra su gata siamesa y Huevos, el rey de la casa que también es gato. A ella, le gusta conocer los lugares destacados y después sentarse en algún bar a tomar algo rico, a mi me gusta recorrer toda la ciudad, perderme en los barrios, sentarme en las veredas a ver la gente volviendo del trabajo y tomar mi botella de agua recargada. A mamá, le gusta volver a bañarse, que haya olor rico en la habitación y tener ordenado, yo prefiero no volver en todo el día y del orden mejor no hablemos. Yo, de a ratos hablo con la gente y de a ratos prefiero observar, mamá siempre habla con todo el mundo, encuentra temas de conversación rápidamente y como conoce mucho de todo, le resulta muy fácil interiorizarse en la charla y establecer empatía con el prójimo. Viajamos distinto, sí, pero con nuestras diferencias radicales, las dos amamos viajar y eso nos hace profundamente felices.

Esta vez, nos juntaba una separación, yo me iba a ir a vivir un tiempo a Nueva Zelanda y mi mamá me invitó a Brasil, con mi hermana, para pasarnos unos días juntas. 

El viaje empezó armando las valijas, yo me llevé sólo un par de cosas porque en Brasil hace calor y al final uno siempre usa lo mismo todos los días, además, sabía que mi mamá y mi hermana siempre llevan de todo, más de lo necesario y yo puedo pedir prestado. Como siempre, el ritual de armado terminó unas horas antes de salir, a las corridas, como le gusta a mi vieja para sentir más intensamente la llegada de la calma. La calma llegó, pero más tarde, antes de eso tuvimos que llegar a Ezeiza, la frenética recorrida que hacen ellas por el Free shop para llegar siempre tarde al embarque, la escala en Guarulhos y, por fin, en Salvador.

Llegamos a la ciudad que supo ser la capital del imperio portugués del otro lado del charco. Allí se respiraba África, en la música, en la comida y en la religión. Esta  ciudad que tiene el mayor índice de población negra fuera de África, era el puerto al que arribaban los negros esclavos para ser comerciado en la plaza central, de allí el nombre del Pelourinho, Peló es una columna de piedra donde se colocaba a los esclavos para exhibirlos y comerciarlos. La ciudad antigua hoy inmersa en la cultura negra está comunicada con la parte nueva por el elevador Lacerda, allí abajo encontraremos el Mercado Modelo y el punto de partida para llegar a las playas de la ciudad.

Las Bahianas

Nos pasaron a buscar por el aeropuerto y nos llevaron al hotel, los beneficios de viajar como bacanas. El hotel, Aram Yami ( hacé click sobre el nombre si querés verlo), ubicado en lo alto del Pelouriño tenía pocas habitaciones, todas decoradas distintas, algunas con pajaritos colgados de las paredes, otras con imágenes de buda, los pasillos tenían muchas estatuas de los distintos orishas (santos del candomblé) y en el baño, lleno de lucecitas rojas, podías escuchar mantras después de encender la luz. Nuestra habitación tenía pisos de madera y una pileta en el balcón.

Por momentos, me preguntaba si esos lujos eran necesarios, yo siempre viajo distinto, más precario, más económico. Sin embargo, creo que hay mil formas de viajar, cada uno tiene la suya y ninguna es mejor ni peor, son sólo distintas. Por ejemplo, hace poco descubrí a los chicos de marcandoelpolo.com que viajan a dedo por Asia, a caminomundos.com que hace HouseSitting y viaja cuidando casas de familia, a los chicos de lavidadeviaje.com que recorrieron la Argentina en bicicleta, gente que hace gampling como una opción lujosa de camping para estar en contacto con la naturaleza sin perder el confort y tantos otros que podría nombrar. Creo que lo importante es viajar, viajar de todas formas, de todas las formas.

El primer día, sencillamente llegamos, acomodamos los bártulos y salimos a cenar a la noche. Yo elegí  un bolichito ahí cera del hotel, la gente dice que el Pelourinho no es seguro cuando cae el sol, eeee… no lo creo así, todo depende, el recepcionista del hotel, Daniel, fue muy claro, si uno llama mucho la atención y bueno, por ahí pasa un mal rato, pero si  sabe mimetizarse con la gente y anda de short y ojotas como todos, no pasa nada. El bar tenía unas pocas mesas en la calle, adentro no había espacio. Cuando fui a pagar pude descubrir que era una casa, la cocina estaba arriba y en el garage habían improvisado un mostrador con la caja registradora. Ahí pensé, era por esto que me gustaba el lugar, la energía que había en su interior era el reflejo que uno encuentra en los emprendimientos familiares tan comunes en los países que llegaron tarde a la repartija de beneficios, que nunca se independizaron del todo, que cíclicamente enfrentan crisis, donde la gente tiene que rebuscárselas, siempre, infinitamente.

Arte en el Pelourinho

A la mañana siguiente, después del desayuno, salimos a recorrer el Pelourinho. Caminamos por el largo del Pelourinho tropezándonos entre los adoquines, subiendo y bajando de los cordones porque las veredas son finitas, de una sola mano, y no pueden pasar dos personas a la vez. Las casas son de estilo colonial barroco cada una de distinto color, entre medio están las iglesias, los conventos y los pequeños bares y locales con productos típicos del lugar. Por las pequeñas callecitas se pueden escuchar los tambores del camdomblé, la capoeira, la samba y otros ritmos, entre subidas y bajadas uno disfruta de la música a cada paso, las bahianas con sus ropajes blancos, los ensayos para el carnaval. Todo el centro histórico que en su época fue una pequeña ciudad fortificada, hoy permite al visitante sentir la historia en sus calles, la mixtura de razas, de culturas, de creencias.

Largo del Pelourinho

El segundo día fue un día de iglesias, un día de santos y orishas. Visitamos todas las iglesias que están en el centro histórico. El Pelourinho es sinónimo de mixtura de religiones, las iglesias católicas fueron apropiadas por las religiones animistas africanas y hoy en día se puede apreciar una síntesis de los más particular. De camino al Terreiro de Jesús pasamos la Iglesia Nossa Senhora do Rosario dos Pretos, que es una iglesia cuyos devotos eran los negros esclavos, cuando entramos pudimos ver santos católicos de raza negra. Después visitamos la Catedral Basílica, el convento y la Iglesia e San Francisco y la Iglesia de San Pedro dos Clérigos. Todas las veces que entro a una iglesia en América Latina pienso durante cuántos años arrastramos estas cadenas impuestas del catolicismo. Mucha gente sentirá que su religión no representa ataduras, pero en el inicio más remoto la adopción de dicha religión no fue una decisión libre. Siempre pienso cuáles eran las religiones, las creencias y las verdades de los nativos del lugar, cómo interpretaban al mundo antes de que llegaran los colonizadores. En la Iglesia Nossa Senhora do Rosario dos Pretos (Nuestra Señora del Rosario de los Negros), que tiene un cementerio de negros en su patio trasero, las liturgias son con música de los cultos a los orishas del candomblé que es una religión africana. Todavía hoy en día como lo hacían los esclavos que llegaron a Brasil desde África se mezclan los cultos del catolicismo con las prácticas de la cultura africana. 

Además de toda la concentración de poder y dinero que representa la iglesia católica, el hecho de la imposición, la coerción y la imposibilidad de cuestionamiento que se asocian al catolicismo en América Latina me hacen siempre preguntarme ¿ por qué visito las iglesias? ¿no debería tener una posición más crítica y contundente? Después, con los pies en la tierra, reflexionó y revalorizo en hecho de que hoy en día, estos sitios representa las creencias de la población del lugar, entonces, digo, sí, vale la pena pasar a conocer.

Hace algunos años alguien en medio de una conversación sobre la religión, me dijo: ¿y vos en qué crees?. Yo tímidamente contesté: creo en la verdad, en el poder de la organización y la solidaridad, en la posibilidad del ser humano de ser feliz, creo en el amor, en la vida eterna. Y él me contestó: ves, es sencillamente lo mismo en lo que yo creo.

San Francisco

Coronamos la larga visita con un helado de sabores exóticos en la heladería Le Glacier Laporte que está frente al convento de San Francisco.

La tarde de ese segundo día la pasamos tomando mate al costado de la pileta, después la cena, después el sueño. Al día siguiente llegó Jorge Amado, el elevador Lacerda y el Mercado Modelo.

Elevador Lacerda

Ya aclimatadas, con mi hermana y su amiga, empezamos a salir a la noche a disfrutar de los ritmos del lugar, esa noche empezó en una fiesta con música en vivo en una de las plazas como le llamas los lugareños, estas son grandes espacios de cementos con varias barras que expenden bebida y un gran escenario. Siguiendo a la manada terminamos bailando en la vereda de la esquina de un bar en cuyo interior los músicos tocaban sus cavaquinhos y guitarras mientras la gente iba y venía moviéndose al compás. 

Al la tarde noche del día siguiente antes de dejar la ciudad para ir a Imbassaí, visitamos la Iglesia Nosso Senhor do Bonfim. Esta Iglesia no queda en el centro histórico sino a unos kilómetros de allí, se podía hacer caminando, pero el grupo optó por un auto de alquiler.

En el interior de la iglesia había una sala de los más peculiar, el techo estaba repleto de extremidades de cera y sus paredes tapizadas de fotos y cartas de agradecimiento, los brazos, cabezas y piernas colgadas daban cuenta de las partes sanadas por el señor de Bonfim (buen fin)  y en las paredes se podían leer las historias de los milagros. El señor Bonfim ha realizado las más diversas maravillas y según sus devotos es un santo muy cumplidor. Santo que puede cobijar bajo su manto distintas religiones y culturas, ya que también representa al orisha oxalá, es venerado todos los años durante ocho días, la fiesta es un inmenso carnaval cuyo momento cúlmine es el lavado de la iglesia, las bahianas con sus vestidos blancos cargan los cuencos de agua fresca sobre sus cabezas hasta las escalinatas de la iglesia, al ritmo del los cantos del candomblé y la samba.

Mi mamá, que no pudo presenciar esta ceremonia por la época en la que viajamos, decidió visitar un terreiro y pasar así una noche de candomblé.

En la iglesia de Bonfin nos regalaron las famosas fitiñas de Salvador, estas cintitas de colores, cada uno de los cuales representa un orisha de la religión yoruba, son usadas por los visitantes para atarlas en las rejas de la iglesia a modo de ofrenda o en sus muñecas haciendo tres nudos, uno por cada deseo. 

fitiñas

Después de estos tres hermosos días en Salvador nos fuimos para Imbassaí.

Si vos te quedas más, también podes visitar:

*Farol da Barra y sus playas aledañas. Es un conjunto de playas que queda a unos 7 km del Pelourinho, estas son playas que están en la ciudad y por ahí no son las más lindas de la zona, por lo que si querés disfrutar de lugares paradisíacos tal vez lo mejor es tomarse algunos días más e ir a Praia do Forte, Morro do Sao Pablo o Imbassaí.

*Río Vermelho, es un lindo paseo para hacer cuando cae el sol y quedarse a cenar.

*Itapua, queda a unos 20 km del centro histórico, es un pequeño pueblo de pescadores

A todos los destinos se llega cómodamente en taxi o autobús dependiendo del presupuesto.

Comida típica bahiana para disfrutar:

*Bocaditos de acarajé: son una especie de buñuelos de frijoles fritos en aceite de dendé.

*Moqueca: es un guisado con tomate, cebolla, ajo, leche de coco, pescado y aceite de dendé que se sirve con arroz y farofa.